Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas

8 de mayo de 2022

El combate de la caballería griega y romana

Es complicado saber cómo luchaban exactamente las tropas de caballería de la antigüedad, aunque en este caso al menos tenemos algunas descripciones por parte de las fuentes que nos pueden dar alguna idea de cómo se producían esos combates. De hecho, el modo de combatir también nos puede dar pistas sobre cómo formaban las tropas, motivo por el cual este post debe leerse casi en conjunción con el anterior. Un texto que me parece interesante y que he conocido hace poco es el de Swanton (2020). Este autor se aventura a describir las maniobras y, al hacerlo, busca respaldar sus teorías sobre el tipo de formación que debían de tener. 

No he encontrado representaciones directas de la caballería griega, pero he encontrado esta interesante ilustración que ofrece dos posibles despliegues para las turmae romanas que recogen dos interpretaciones contrapuestas. En una de ellas tienen que hacer la trampa de poner a las turmae en dos columnas de cinco de profundidad, lo cual no he leído en ninguna fuente pero quizá sí está atestiguado de alguna manera (seguiremos investigando). Lo normal en esa interpretación hubiera sido unas columnas de diez de profundidad, pero eso no encajaría con las recomendaciones de profundidad de la caballería de Polibio.


Sabemos que las turmae eran unidades de 30 y que los romanos tenían tres decuriones. En la primera interpretación cada escuadrón estaba compuesto por una fila de 10, divididos en tres filas, y mandado por un decurión cada uno. En la segunda interpretación tenemos tres decuriones mandando cada uno dos columnas de 5 soldados, con sus intervalos entre cada uno de esos escuadrones. Detrás de cada una de estas formaciones va el optio, que es el encargado de mantener la cohesión de la unidad e impedir que la parte de atrás pierda contacto con la delantera. Me imagino que esta segunda imagen es la más parecida a al enfoque de Swanton y encaja en parte con la descripción del tipo de combate para la caballería griega y romana, tal y como leemos en Dionisio de Halicarnaso.

Cita de: Dionisio de Halicarnaso (Hist. XX.2.1)Cuando se izaron las señales para la batalla, los soldados primero entonaron sus canciones de guerra y luego, lanzando el grito de batalla a Enialio, avanzaron a la refriega, se enfrentaron y lucharon, mostrando toda su habilidad con las armas. La caballería apostada en ambas alas, sabiendo de antemano en qué tácticas tenían ventaja sobre el enemigo, recurrió a esas tácticas, los romanos al combate cuerpo a cuerpo, estacionario, y la caballería griega a las maniobras de flanqueo y despliegue. Los romanos, cuando eran perseguidos por los griegos, hacían dar vueltas a sus caballos, y frenándolos con las riendas, peleaban una batalla de infantería; los griegos, cuando percibían que los romanos eran sus iguales en el combate, se desviaban a la derecha y se adelantaban unos a otros, daban vueltas sobre sus caballos una vez más para mirar hacia adelante y, aplicando las espuelas, cargaban contra las filas enemigas. Tal fue el carácter de la batalla de caballería. La lucha de la infantería era en algunos aspectos similar a ella, en otros aspectos diferente; era similar en general, pero diferente en los detalles.

Swanton (2020: 36 y ss.) comenta que la formación de caballería debería ser mucho más abierta y dispersa que la de infantería porque al realizar los giros y contramarchas ésta debía de contraerse, tal y como afirma Asclepiodoto.  En este sentido este autor interpreta que los huecos no se producían entre escuadrones sino entre columnas dentro de la unidad, lo que hacía que combatieran con mucho más hueco. Esto lo representa mediante estos diagramas.


Fuente: Swanton (2020: 39, publicado originalmente por Redentroll en el Foro de la Armada)

Uno de los motivos que da Swanton por el que la formación de caballería debería ser mucho más abierta y dispersa que la de infantería es porque al realizar los giros y contramarchas ésta debía de contraerse, tal y como afirma Asclepiodoto. Aún así me resulta mucho más complicado visualizar esas operaciones de carga y contra carga con caballos que fueran a encontrarse con otros caballos corriendo en dirección contraria continuamente, generando mucho caos en la formación. Eso generaría mucha confusión al caballo, acostumbrado a correr en manada en una misma dirección y veo más plausible que hubiera espacios vacíos por los que poder realizar las huidas sabiendo que en realidad ese espacio nunca queda vacío pues las unidades estarían ocupándolo continuamente en el combate en idas y venidas.

Por otra parte, si bien veo más plausible esta idea de filas con huecos, también es cierto que resulta más fácil comandar columnas y precisamente Jenofonte habla al futuro hiparca cómo organizar sus fuerzas con líderes de lo que podría interpretarse como columna, aunque a mí no me queda claro tampoco al haberlo leído en inglés.


Referencias

Swanton, J. (2020). Ancient Battle Formations. Pen and Sword Military: Philadelphia.

7 de mayo de 2022

La formación de la caballería griega


Una de las cuestiones también de interés es cómo luchaba la caballería en la antigüedad. Tenemos pocas fuentes al respecto, pero hay algunas cosas que sí se pueden decir. Algunos autores hablan de distintas formaciones mientras que otros nos proporcionan descripciones del modo de combatir. Uno de los primeros autores que nos resulta de interés es Jenofonte, quien escribió un tratado precisamente sobre equitación. 

Jenofonte (Hel. VII.5.23)
Mientras tanto, Epaminondas conducía su ejército de proa, como un trirreme, creyendo que si podía atacar y abrirse paso en cualquier lugar, destruiría todo el ejército de sus adversarios. Porque se disponía a hacer la contienda con la parte más fuerte de su fuerza, y la parte más débil la había apostado muy atrás, sabiendo que si era derrotado, desalentaría a las tropas que estaban con él y daría valor al enemigo. Además, mientras el enemigo había formado sus jinetes como una falange de hoplitas, seis de profundidad y sin soldados de a pie entremezclados, Epaminondas, por otro lado, había hecho una fuerte columna de su caballería, también, y había mezclado soldados de a pie entre ellos, creyendo que cuando atravesó la caballería enemiga, habría derrotado a todo el ejército contrario; porque es muy difícil encontrar hombres que se mantengan firmes cuando ven a alguno de su propio bando en fuga. Y para impedir que los atenienses del ala izquierda acudieran en ayuda de los que estaban apostados junto a ellos, colocó tanto a jinetes como a hoplitas en unas colinas frente a ellos, queriendo crear en ellos el temor de que si procedían a prestar ayuda, estas tropas caerían sobre ellos por la espalda. Así pues, hizo su ataque, y no fue defraudado de su esperanza; porque al ganar el dominio en el punto donde golpeó, hizo huir a todo el ejército de sus adversarios.

En lo que vemos aquí, la caballería tiene dos tipos de despliegue. Por un lado parece formar como los hoplitas, en una formación de seis de fondo, la cual, por cierto, según el propio Jenofonte, podría ser la profundidad de la formación de hoplitas espartanos también en la descripción que veíamos de Connolly, con 12 en fondo que luego se comprimen a seis. Esta formación parece más bien defensiva y como más rígida.

Por el contrario, cuando se describe la formación tebana se alude a una carga de caballería donde parece que impera cierta profundidad en la formación. Según Connolly, el inventor de la formación en cuña para los macedonios fue Filipo II, pero no cabría descartar que, de la misma manera que se dice que Filipo II copió la idea de la falange macedónica de Epaminondas, que hubiera habido también una formación en columnas profundas con infantes mezclados dentro de la caballería tebana en una especie de formación primitiva en forma de cuña. Por otra parte, este mismo autor establece que los tesalios luchaban en formación de rombo. Siendo vecinos de los beocios, podría ser que las formaciones de los lugares en donde había más espacio para la cría de caballos y el uso de la caballería en grandes formaciones estuvieran ya experimentando con columnas, cuñas y rombos. Lo representa así en la siguiente ilustración (Connolly, 2012: 71).

Junto a esta información hay que considerar cuáles podrían ser las profundidades habituales. Polibio deja claramente dicho que más de ocho de profundidad hace que la caballería no sea en absoluto útil, de manera que las cantidades debían ser menores, aunque probablemente se refiera solo a la caballería que tiene una formación cuadrada. Connolly apostilla que la formación óptima debía de ser de cuatro de profundidad, aunque no se basa en fuente alguna aparentemente.

Cita de: Polibio (Hist. XII.18.3)Para ser realmente útil, la caballería no debe tener más de ocho de profundidad, y entre cada tropa debe haber un espacio de igual longitud al frente de una tropa para que no haya dificultad para girar (a izquierda o derecha) y dar la vuelta. Así, un estadio puede contener ochocientos caballos, diez estadios ocho mil y cuatro estadios tres mil doscientos, de modo que once mil doscientos caballos llenarían un espacio de catorce estadios."

Otro factor relevante es que la representación de la caballería debería hacerse con muchos huecos entre unidades y con gran espacio en general, lo que significa que la caballería era muy útil para cubrir grandes espacios y de ahí probablemente toda su importancia. También su forma de combate debía, por esto mismo, ser mucho más móvil, pero esto lo dejo para otro post.


Referencias

Connolly, P. (2012). Greece and Rome at war. Grub Street Publishers: Yorkshire.

24 de abril de 2022

La falange espartana

La organización del ejército espartano era ya un misterio para los propios griegos. Tal era el hermetismo de Esparta que autores como Tucídides solo podían especular sobre cómo se organizaban, así que imaginad lo que podemos hacer nosotros. Es cierto que Jenofonte lo conoció más de primera mano y lo describe para la batalla de Leuctra, pero tampoco es menos cierto que la estructura de los ejércitos va cambiando, así que es muy probable que la organización que narra Tucídides para la batalla de Mantinea fuera diferente, así como ésta a su vez lo fuera de la que había en las batallas de las Termópilas o Platea.

La descripción que he leído de Connolly nos transmite una organización del ejército basada en los textos de Jenfonte. Ésta tendría como unidad básica la enomotia (36 hombres), que estaría compuesta por tres filas de doce hombres de profundidad, mandado por un enomotarca, que se situaba en la primera línea, a la derecha del todo, que era la posición más arriesgada de toda la formación y, por tanto, la de mayor prestigio. En la mitad de la fila se situaría un suboficial, segundo al mando, o líder de media fila. En la última fila, detrás de la formación, no sabemos si había o no otro suboficial para mantener la coherencia de la línea. Dicho suboficial existía en otros ejércitos griegos y se mantuvo en en la falange macedonia, por lo que no descarto de su existencia también para los espartanos. Además tanto otros griegos como los macedonios tenían la figura de supernumerarios por detrás de la línea, que son los encargado de que las tropas mantengan la formación en coordinación con el resto de supernumerarios, que velarían tanto por el mantenimiento de la línea como de que los soldados de las últimas filas no salieran corriendo y abandonaran a sus compañeros. Quizá dado el carácter más profesional de los espartanos esta figura se considerara que no era necesaria, pero es curioso que los macedonios sí la mantuvieran. En la siguiente imagen de Connolly se ve una enomotia en formación.


Fuente: Connolly (2012: 40)

De acuerdo con Connly (2012: 40), dos enōmotiai forman un pentēkostys de 72 hombres bajo un pentēkontēr, y dos pentēkostyai se agrupaban en un lochos de 144 hombres bajo un lochagos. Cuatro lochoi formarían una mora de 576 hombres al mando de un polemarchos, la unidad táctica individual más grande del ejército espartano. Seis morai componían el ejército espartano en campaña, a los que se sumaban los Skiritai, tropas de la frontera norte de Esparta y acostumbrados a la lucha ligera, más otros contingentes de poleis aliadas. Resta por saber si las unidades espartanas eran íntegramente espartanas o ya comenzaban a incorporar a perioikoi, hombres libres, generalmente mercantes o artesanos que no se dedicaban a la guerra a tiempo completo. Lo mismo ocurre con los neodamōdeis, hilotas liberados a los que se les proporcionaban lotes de tierra y a los que se les admitía en el seno de hoplitas (Sekunda, 2010).


Fuente: Connolly (2012: 40)


Cómo se organizaban en combate

A este respecto solo podemos especular sobre la manera en que luchaban pues apenas nos han quedado testimonios dispersos aquí y allá que nos puedan arrojar luz. Connolly propone alguna de estas ideas basado en las fuentes. Parece sensato pensar que, si había líderes de cada columna de soldados y suboficiales de final de fila, que las tropas marcharan básicamente en columnas y que éstas se agruparan entre sí para coordinarse conjuntamente. Esto significa que, en una marcha, todas las columnas marcharan una detrás de otra y que, cuando se ordenaba la formación de combate las diversas columnas fueran adelantando hasta colocarse a la par y formar en filas. Por tanto, los líderes de cada columna tenían el desafío de hacer que éstas avanzaran a un paso idéntico para que el conjunto de la falange mantuviera la cohesión.

Sabemos por las fuentes que los espartanos eran especialmente duchos en esto y que se servían de instrumentos musicales para entonar salmos que permitían mantener el orden mucho más que el resto de ejércitos y llegar ante el enemigo con un frente uniforme. Las representaciones de múltiples vasos sugieren que ésta no era una práctica exclusivamente espartana.

Lo siguiente que cabe platearse es cómo de juntos se colocaban los soldados y qué grado de formación mantenían en el combate. Sobre esto solo cabe especular pues las fuentes no cuentan prácticamente nada de la falange espartana, más allá de que eran capaces de ejecutar maniobras e incluso huidas fingidas o contramarchar frente al enemigo, maniobras que otros griegos no serían capaces de hacer y que miraban con cierto asombro. 

Para intentar dilucidar algunas cuestiones, es interesante el siguiente fragmento de Polibio, que, si bien es sobre la falange macedónica, da una cierta idea de lo que era razonable a la hora de saber cuántos hombres habría en cada espacio. En este fragmento Polibio critica la incapacidad de Calicles para hablar de temas militares.

"Cuando Alejandro escuchó la noticia de la llegada de Darío a Cilicia, estaba a cien estadios de distancia y ya había atravesado el paso. En consecuencia, dio media vuelta y atravesó el paso con la falange al frente, seguida por la caballería y, por último, el tren de equipajes. Inmediatamente al salir a campo abierto reorganizó su orden de marcha, pasando a todos la palabra de mando para formar en falange, haciéndola al principio treinta y dos de fondo, cambiando esto posteriormente a dieciséis de fondo, y finalmente al acercarse al enemigo a ocho de profundidad. Estas declaraciones son aún más absurdas que las anteriores. Porque, con los intervalos apropiados para el orden de marcha, un estadio tendrá capacidad para mil seiscientos soldados, estando cada hombre a una distancia de seis pies del siguiente cuando los hombres tienen dieciséis de profundidad. Es evidente, pues, que diez estadios dan para dieciséis mil hombres y veinte estadios el doble. De todo esto es bien claro que cuando Alejandro hizo su ejército de dieciséis de profundidad, la línea necesariamente se extendía por veinte estadios, y esto dejó toda la caballería y diez mil de la infantería más allá." (Polibio, Hist, XII, 19: 4)

Leyendo esto en clave de la falange, podríamos decir que en 177 metros (un estadio griego en tiempos de Polibio) cabría prever que pudiera haber 800 hoplitas con 8 de profundidad y 1.200 en el caso de 12 de profundidad. Haciendo el cálculo nos da que tendríamos por cada hoplita un espacio ocupado de 1,7 metros (que encaja con los seis pies que establece el propio Polibio), teniendo en cuenta que el propio aspis son 90 cm, por lo que hay un espacio de unos 40 cm a cada lado.

Referencias

Connolly, P. (2012). Greece and Rome at war. Grub Street Publishers: Yorkshire.

Sekunda, Nicholas (2010). Guerreros espartanos. RBA: Barcelona.



6 de junio de 2020

El retrato del guerrero bárbaro celta y germano en las fuentes clásicas (I)


Tras la última partida a Armati me quedé pensando cuánto tenía de verdad que los conocidos como bárbaros luchaban como una fuerza incapaz de recibir órdenes y de manera impetuosa. Esto me llevará a una serie de posts encadenados revisando las fuentes clásicas e intentando inferir de dichas fuentes qué podemos extraer. Este primer post será introductorio pero servirá para situar el tema.


El primer tema que hay que señalar es qué se considera bárbaro. Desde la perspectiva griega un bárbaro es todo aquel que no sea griego. Desde la perspectiva de los historiadores romanos de origen griego, los bárbaros son todos aquellos que no son ni griegos ni romanos. Esto significa que algunos pueblos que consideramos "civilizados" como los persas, los cartagineses o los egipcios fueron tan bárbaros como los hispanos, celtas o germanos. No obstante, debido al tópico de las invasiones bárbaras que llevaron a la desaparición del Imperio Romano de Occidente, la calificación de bárbaro generalmente ha quedado circunscrita a celtas y germanos.


En términos de wargames esto significa que hay una serie de tropas, las warbands, que se caracterizan por su velocidad y su potencia en la carga, aunque menor resistencia a largo plazo y menor capacidad de combate en general. Estas tropas suelen representarse como impetuosas, es decir, que cargan sin obedecer órdenes y suelen tener ventaja en el contacto, aunque sus factores de combate son inferiores a las legiones y hoplitas. La duda que me planteo, como muchas otras cosas que se ven en los juegos y que se popularizan y que me gusta llamar "wargame wisdom", me pregunto cuánto de cierto hay en esa lectura de las fuentes sobre el modo de pelear que tenían estos pueblos.


Para esta primera entrega voy a ver por partes los relatos de tres autores clásicos de los que conservamos la misma descripción de una batalla, el enfrentamiento entre los romanos de César y los germanos de Ariovisto. Veremos las versiones de Apiano, Plutarco y César. Empezamos por Apiano.



Cita de Apiano (Historia de las Galias, X.23.4)
"[César] también venció a los germanosvbajo Ariovisto, un pueblo que sobresalía en tamaño en todos los demás, incluso los hombres más grandes; salvajes, los más valientes de los valientes, desprecian la muerte porque creen que vivirán de aquí en adelante, soportando el calor y el frío con la misma paciencia, viviendo de hierbas en tiempos de escasez y sus caballos paciendo de los árboles. Parece que no tuvieron paciente perseverancia en sus batallas, y no pelearon de manera científica o en ningún orden regular, sino que con una especie de ímpetu simplemente aparecieron como bestias salvajes, por lo que fueron superados por la ciencia y resistencia romanas. Porque, aunque los germanos se apresuraron tremendamente y empujaron a las legiones a una corta distancia, los romanos mantuvieron sus filas intactas, los superaron y finalmente mataron a 800,000 de ellos."

En Apiano tenemos la descripción típica del bárbaro como salvaje. Son rudos, fuertes, imponentes físicamente y luchan de manera muy primitiva, sin el orden propio de los pueblos civilizados sino como bestias salvajes. Aquí se ve claramente esta idea de la carga de los germanos. Cargan con mucha potencia contra el enemigo romano, los ponen en aprietos con su carga pero luego la paciencia y resistencia romanas les llevan a conseguir la victoria frente al empuje salvaje del enemigo. Junto a estas características tenemos que los bárbaros tienen también la costumbre de morir a cientos de miles. 


Comparemos esto con el retrato de la batalla que ofrece Plutarco.


Cita de Plutarco (César, 19.8-12)
"Aún más, también, fue el espíritu de los germanos embotado por las profecías de sus santas mujeres, quienes solían predecir el futuro observando los remolinos en los ríos y encontrando señales en los remolinos y salpicaduras de las aguas, y ahora prohibió presentar batalla antes de que una luna nueva diera su luz. 9 Cuando César se enteró de esto, y viendo que los germanos se quedaron en silencio, decidió que era un buen plan involucrarlos en batalla mientras estaban desanimados, en lugar de quedarse quietos y esperar su tiempo. 10 Entonces, al atacar sus atrincheramientos y las colinas en las que estaban acampados, los irritó y los incitó a bajar con ira y luchar contra el problema. 11 Fueron derrotados de manera significativa, y César los persiguió a una distancia de cuatrocientos estadios, hasta el Rhin, y llenó toda la llanura con cadáveres y botín. 12 Ariovisto, con algunos seguidores, logró cruzar el Rhin; Se dice que sus muertos fueron ochenta mil.

Como vemos la imagen que presenta Plutarco es muy distinta de la que plantea Apiano. Aquí son los romanos los que atacan a los germanos y los provocan para salir de su atrincheramiento y presentar batalla. Apenas se describe el enfrentamiento salvo su derrota y la consecuente persecución. Veamos la descripción de un testigo de la batalla que probablemente Putarco usara como su fuente principal.



Cita de César (Guerras de las Galias, I.51-53)
"Al día siguiente, César dejó lo que él consideraba una guarnición suficiente para cada campamento. Frente al campamento menor, a la vista del enemigo, envió todas las tropas aliadas, con la intención de usarlas para una demostración, porque la fuerza total de sus tropas legionarias no era demasiado grande a la vista de los números del enemigo. Él mismo,  desplegando en triple línea de batalla, avanzó hasta el campamento enemigo. Luego, por fin, obligados por necesidad, los germanos sacaron a sus propias fuerzas del campamento y los enviaron a intervalos iguales según sus tribus, Harudes, Marcomani, Triboces, Vangiones, Nemetes, Sedusii, Suebi; y en (la retaguardia de) toda su línea se pusieron a colocar carros y carretas, para no dejar ninguna esperanza en la huida. Sobre ellos pusieron a sus mujeres, quienes con lágrimas y manos extendidas suplicaron a los hombres, mientras salían a luchar, no entregarlas a la esclavitud romana. 
52 César puso a los legados y al cuestor cada uno al mando de una legión, para que cada hombre pudiera tener su testimonio de su valor. Él mismo tomó posición en el ala derecha, habiendo notado que la división correspondiente del enemigo era la menos firme, y se unió a la batalla. Nuestras tropas atacaron al enemigo tan ferozmente cuando se dio la señal, y el enemigo se lanzó hacia adelante tan repentina y rápidamente, que no hubo tiempo para descargar jabalinas sobre ellos. Entonces las jabalinas fueron arrojadas a un lado, y fue una pelea de espadas de cerca. Pero los germanos, según su costumbre, rápidamente formaron una falange y recibieron el ataque con la espada. No pocos de nuestros soldados fueron lo suficientemente valientes como para saltar sobre las falanges enemigas, arrancar los escudos de sus manos y tratar de herir desde arriba. El ala izquierda de la línea del enemigo fue golpeada y puesta en fuga, pero su ala derecha, por el peso de los números, estaba presionando nuestra línea con fuerza. El joven Publio Craso, al mando de nuestra caballería, se dio cuenta de esto, y como podía moverse más libremente que los oficiales que estaban ocupados en la línea de batalla, envió la tercera línea en apoyo de nuestras tropas en lucha. 
53 Así que la línea de batalla fue restaurada, y todos los enemigos se volvieron y corrieron: no cesaron en su huida hasta que llegaron al río Rhin, a unas cinco millas de ese lugar.


Como vemos la imagen que presenta César es muy distinta de la que plantea Apiano. Aquí son los romanos los que atacan a los germanos y los provocan para salir de su atrincheramiento y presentar batalla como en Plutarco. Por un lado, se menciona que el despliegue germano se produce a intervalos regulares y que éste se produce por tribus. Esto, que podría entenderse como una organización primitiva, más bien responde a la manera en que solían estructurarse los ejércitos antiguos. Incluso los atenienses y romanos tuvieron una organización primitiva de la sociedad por tribus y dichas tribus, que no eran más que vecinos quizá remotamente con lazos de consanguinidad, eran las que llevaban a la organización de las unidades militares. Por eso la organización de los germanos por tribus creo que habría que verla como una organizacion por unidades de tipo étnico con algún tipo de filiación de parentesco o vecindad entre sus integrantes. Hasta aquí, nada diferente a los pueblos del Mediterráneo.


Por otro lado, cuando se da la orden de ataque, se comenta que los romanos corren hacia los germanos y éstos hacen lo propio, al parecer con la característica de ser rápidos en esta tarea. El resultado de este movimiento parece que es más evitar un intercambio de dardos en el que parece que los germanos no tenían costumbre de entrar. Pero una vez se produce el enfrentamiento directo, lo que describe César es que los germanos despliegan "en falange". Tal y como parece mostrarse por el ataque peculiar de los romanos saltando sobre la falange germana para quitarles los escudos y atacar desde arriba, esta formación se parece más a un muro de escudos que a una carga frenética y descontrolada en la que cada uno ataca de manera individual sino más parece que son los romanos los que atacan "como bárbaros" saltando sobre la falange enemiga.



Mientras que en la parte de la línea en la que luchan las tropas más veteranas romanas frente a las tropas menos preparadas germanas la victoria fue con claridad para los romanos, en la parte izquierda romana y derecha germana la lucha estuvo mucho más igualada. Parece verse que las dos primeras líneas romanas debían de luchar de una manera concertada, relevando la una a la otra o cooperando estrechamente, mientras que la tercera línea era una suerte de reserva que, al intervenir de refresco como se destaca en ocasiones para los triarios, consigue estabilizar el frente y hacerse con la victoria.


Este primer post es solo una primera aproximación a la materia pero permite ver unas cuantas cosas interesantes. La primera es que hay que tener cuidado a la hora de juzgar lo que dicen las fuentes. Incluso el propio César que fue testigo de los hechos puede ser sospechoso de haber exagerado a su favor los planteamientos, aunque creo que es fiable a la hora de describir cómo luchan los germanos pues es más descriptivo que valorativo. La segunda es que algunos autores tardíos como Apiano, que escriben de oídas, tiran de los tópicos y estos pueden no tener nada que ver con la realidad. La tercera es que parece que son esos tópicos los que se han empleado para hacer muchas de las reglas de los juegos de la Antigüedad, lo que plantea dudas sobre el modo en que éstos recogen con fidelidad las batallas de la Antigüedad.



5 de marzo de 2013

Batalla de Gaugamela

Una de las mejores representaciones de una batalla de la antigüedad. Oliver Stone capta perfectamente el tempo y aúna interés cinematográfico con fidelidad. Quizá a mi juicio se abusa demasiado de la potencia de los proyectiles, pero eso es ya un lugar común.