8 de mayo de 2022

El combate de la caballería griega y romana

Es complicado saber cómo luchaban exactamente las tropas de caballería de la antigüedad, aunque en este caso al menos tenemos algunas descripciones por parte de las fuentes que nos pueden dar alguna idea de cómo se producían esos combates. De hecho, el modo de combatir también nos puede dar pistas sobre cómo formaban las tropas, motivo por el cual este post debe leerse casi en conjunción con el anterior. Un texto que me parece interesante y que he conocido hace poco es el de Swanton (2020). Este autor se aventura a describir las maniobras y, al hacerlo, busca respaldar sus teorías sobre el tipo de formación que debían de tener. 

No he encontrado representaciones directas de la caballería griega, pero he encontrado esta interesante ilustración que ofrece dos posibles despliegues para las turmae romanas que recogen dos interpretaciones contrapuestas. En una de ellas tienen que hacer la trampa de poner a las turmae en dos columnas de cinco de profundidad, lo cual no he leído en ninguna fuente pero quizá sí está atestiguado de alguna manera (seguiremos investigando). Lo normal en esa interpretación hubiera sido unas columnas de diez de profundidad, pero eso no encajaría con las recomendaciones de profundidad de la caballería de Polibio.


Sabemos que las turmae eran unidades de 30 y que los romanos tenían tres decuriones. En la primera interpretación cada escuadrón estaba compuesto por una fila de 10, divididos en tres filas, y mandado por un decurión cada uno. En la segunda interpretación tenemos tres decuriones mandando cada uno dos columnas de 5 soldados, con sus intervalos entre cada uno de esos escuadrones. Detrás de cada una de estas formaciones va el optio, que es el encargado de mantener la cohesión de la unidad e impedir que la parte de atrás pierda contacto con la delantera. Me imagino que esta segunda imagen es la más parecida a al enfoque de Swanton y encaja en parte con la descripción del tipo de combate para la caballería griega y romana, tal y como leemos en Dionisio de Halicarnaso.

Cita de: Dionisio de Halicarnaso (Hist. XX.2.1)Cuando se izaron las señales para la batalla, los soldados primero entonaron sus canciones de guerra y luego, lanzando el grito de batalla a Enialio, avanzaron a la refriega, se enfrentaron y lucharon, mostrando toda su habilidad con las armas. La caballería apostada en ambas alas, sabiendo de antemano en qué tácticas tenían ventaja sobre el enemigo, recurrió a esas tácticas, los romanos al combate cuerpo a cuerpo, estacionario, y la caballería griega a las maniobras de flanqueo y despliegue. Los romanos, cuando eran perseguidos por los griegos, hacían dar vueltas a sus caballos, y frenándolos con las riendas, peleaban una batalla de infantería; los griegos, cuando percibían que los romanos eran sus iguales en el combate, se desviaban a la derecha y se adelantaban unos a otros, daban vueltas sobre sus caballos una vez más para mirar hacia adelante y, aplicando las espuelas, cargaban contra las filas enemigas. Tal fue el carácter de la batalla de caballería. La lucha de la infantería era en algunos aspectos similar a ella, en otros aspectos diferente; era similar en general, pero diferente en los detalles.

Swanton (2020: 36 y ss.) comenta que la formación de caballería debería ser mucho más abierta y dispersa que la de infantería porque al realizar los giros y contramarchas ésta debía de contraerse, tal y como afirma Asclepiodoto.  En este sentido este autor interpreta que los huecos no se producían entre escuadrones sino entre columnas dentro de la unidad, lo que hacía que combatieran con mucho más hueco. Esto lo representa mediante estos diagramas.


Fuente: Swanton (2020: 39, publicado originalmente por Redentroll en el Foro de la Armada)

Uno de los motivos que da Swanton por el que la formación de caballería debería ser mucho más abierta y dispersa que la de infantería es porque al realizar los giros y contramarchas ésta debía de contraerse, tal y como afirma Asclepiodoto. Aún así me resulta mucho más complicado visualizar esas operaciones de carga y contra carga con caballos que fueran a encontrarse con otros caballos corriendo en dirección contraria continuamente, generando mucho caos en la formación. Eso generaría mucha confusión al caballo, acostumbrado a correr en manada en una misma dirección y veo más plausible que hubiera espacios vacíos por los que poder realizar las huidas sabiendo que en realidad ese espacio nunca queda vacío pues las unidades estarían ocupándolo continuamente en el combate en idas y venidas.

Por otra parte, si bien veo más plausible esta idea de filas con huecos, también es cierto que resulta más fácil comandar columnas y precisamente Jenofonte habla al futuro hiparca cómo organizar sus fuerzas con líderes de lo que podría interpretarse como columna, aunque a mí no me queda claro tampoco al haberlo leído en inglés.


Referencias

Swanton, J. (2020). Ancient Battle Formations. Pen and Sword Military: Philadelphia.

7 de mayo de 2022

La formación de la caballería griega


Una de las cuestiones también de interés es cómo luchaba la caballería en la antigüedad. Tenemos pocas fuentes al respecto, pero hay algunas cosas que sí se pueden decir. Algunos autores hablan de distintas formaciones mientras que otros nos proporcionan descripciones del modo de combatir. Uno de los primeros autores que nos resulta de interés es Jenofonte, quien escribió un tratado precisamente sobre equitación. 

Jenofonte (Hel. VII.5.23)
Mientras tanto, Epaminondas conducía su ejército de proa, como un trirreme, creyendo que si podía atacar y abrirse paso en cualquier lugar, destruiría todo el ejército de sus adversarios. Porque se disponía a hacer la contienda con la parte más fuerte de su fuerza, y la parte más débil la había apostado muy atrás, sabiendo que si era derrotado, desalentaría a las tropas que estaban con él y daría valor al enemigo. Además, mientras el enemigo había formado sus jinetes como una falange de hoplitas, seis de profundidad y sin soldados de a pie entremezclados, Epaminondas, por otro lado, había hecho una fuerte columna de su caballería, también, y había mezclado soldados de a pie entre ellos, creyendo que cuando atravesó la caballería enemiga, habría derrotado a todo el ejército contrario; porque es muy difícil encontrar hombres que se mantengan firmes cuando ven a alguno de su propio bando en fuga. Y para impedir que los atenienses del ala izquierda acudieran en ayuda de los que estaban apostados junto a ellos, colocó tanto a jinetes como a hoplitas en unas colinas frente a ellos, queriendo crear en ellos el temor de que si procedían a prestar ayuda, estas tropas caerían sobre ellos por la espalda. Así pues, hizo su ataque, y no fue defraudado de su esperanza; porque al ganar el dominio en el punto donde golpeó, hizo huir a todo el ejército de sus adversarios.

En lo que vemos aquí, la caballería tiene dos tipos de despliegue. Por un lado parece formar como los hoplitas, en una formación de seis de fondo, la cual, por cierto, según el propio Jenofonte, podría ser la profundidad de la formación de hoplitas espartanos también en la descripción que veíamos de Connolly, con 12 en fondo que luego se comprimen a seis. Esta formación parece más bien defensiva y como más rígida.

Por el contrario, cuando se describe la formación tebana se alude a una carga de caballería donde parece que impera cierta profundidad en la formación. Según Connolly, el inventor de la formación en cuña para los macedonios fue Filipo II, pero no cabría descartar que, de la misma manera que se dice que Filipo II copió la idea de la falange macedónica de Epaminondas, que hubiera habido también una formación en columnas profundas con infantes mezclados dentro de la caballería tebana en una especie de formación primitiva en forma de cuña. Por otra parte, este mismo autor establece que los tesalios luchaban en formación de rombo. Siendo vecinos de los beocios, podría ser que las formaciones de los lugares en donde había más espacio para la cría de caballos y el uso de la caballería en grandes formaciones estuvieran ya experimentando con columnas, cuñas y rombos. Lo representa así en la siguiente ilustración (Connolly, 2012: 71).

Junto a esta información hay que considerar cuáles podrían ser las profundidades habituales. Polibio deja claramente dicho que más de ocho de profundidad hace que la caballería no sea en absoluto útil, de manera que las cantidades debían ser menores, aunque probablemente se refiera solo a la caballería que tiene una formación cuadrada. Connolly apostilla que la formación óptima debía de ser de cuatro de profundidad, aunque no se basa en fuente alguna aparentemente.

Cita de: Polibio (Hist. XII.18.3)Para ser realmente útil, la caballería no debe tener más de ocho de profundidad, y entre cada tropa debe haber un espacio de igual longitud al frente de una tropa para que no haya dificultad para girar (a izquierda o derecha) y dar la vuelta. Así, un estadio puede contener ochocientos caballos, diez estadios ocho mil y cuatro estadios tres mil doscientos, de modo que once mil doscientos caballos llenarían un espacio de catorce estadios."

Otro factor relevante es que la representación de la caballería debería hacerse con muchos huecos entre unidades y con gran espacio en general, lo que significa que la caballería era muy útil para cubrir grandes espacios y de ahí probablemente toda su importancia. También su forma de combate debía, por esto mismo, ser mucho más móvil, pero esto lo dejo para otro post.


Referencias

Connolly, P. (2012). Greece and Rome at war. Grub Street Publishers: Yorkshire.

24 de abril de 2022

La falange espartana

La organización del ejército espartano era ya un misterio para los propios griegos. Tal era el hermetismo de Esparta que autores como Tucídides solo podían especular sobre cómo se organizaban, así que imaginad lo que podemos hacer nosotros. Es cierto que Jenofonte lo conoció más de primera mano y lo describe para la batalla de Leuctra, pero tampoco es menos cierto que la estructura de los ejércitos va cambiando, así que es muy probable que la organización que narra Tucídides para la batalla de Mantinea fuera diferente, así como ésta a su vez lo fuera de la que había en las batallas de las Termópilas o Platea.

La descripción que he leído de Connolly nos transmite una organización del ejército basada en los textos de Jenfonte. Ésta tendría como unidad básica la enomotia (36 hombres), que estaría compuesta por tres filas de doce hombres de profundidad, mandado por un enomotarca, que se situaba en la primera línea, a la derecha del todo, que era la posición más arriesgada de toda la formación y, por tanto, la de mayor prestigio. En la mitad de la fila se situaría un suboficial, segundo al mando, o líder de media fila. En la última fila, detrás de la formación, no sabemos si había o no otro suboficial para mantener la coherencia de la línea. Dicho suboficial existía en otros ejércitos griegos y se mantuvo en en la falange macedonia, por lo que no descarto de su existencia también para los espartanos. Además tanto otros griegos como los macedonios tenían la figura de supernumerarios por detrás de la línea, que son los encargado de que las tropas mantengan la formación en coordinación con el resto de supernumerarios, que velarían tanto por el mantenimiento de la línea como de que los soldados de las últimas filas no salieran corriendo y abandonaran a sus compañeros. Quizá dado el carácter más profesional de los espartanos esta figura se considerara que no era necesaria, pero es curioso que los macedonios sí la mantuvieran. En la siguiente imagen de Connolly se ve una enomotia en formación.


Fuente: Connolly (2012: 40)

De acuerdo con Connly (2012: 40), dos enōmotiai forman un pentēkostys de 72 hombres bajo un pentēkontēr, y dos pentēkostyai se agrupaban en un lochos de 144 hombres bajo un lochagos. Cuatro lochoi formarían una mora de 576 hombres al mando de un polemarchos, la unidad táctica individual más grande del ejército espartano. Seis morai componían el ejército espartano en campaña, a los que se sumaban los Skiritai, tropas de la frontera norte de Esparta y acostumbrados a la lucha ligera, más otros contingentes de poleis aliadas. Resta por saber si las unidades espartanas eran íntegramente espartanas o ya comenzaban a incorporar a perioikoi, hombres libres, generalmente mercantes o artesanos que no se dedicaban a la guerra a tiempo completo. Lo mismo ocurre con los neodamōdeis, hilotas liberados a los que se les proporcionaban lotes de tierra y a los que se les admitía en el seno de hoplitas (Sekunda, 2010).


Fuente: Connolly (2012: 40)


Cómo se organizaban en combate

A este respecto solo podemos especular sobre la manera en que luchaban pues apenas nos han quedado testimonios dispersos aquí y allá que nos puedan arrojar luz. Connolly propone alguna de estas ideas basado en las fuentes. Parece sensato pensar que, si había líderes de cada columna de soldados y suboficiales de final de fila, que las tropas marcharan básicamente en columnas y que éstas se agruparan entre sí para coordinarse conjuntamente. Esto significa que, en una marcha, todas las columnas marcharan una detrás de otra y que, cuando se ordenaba la formación de combate las diversas columnas fueran adelantando hasta colocarse a la par y formar en filas. Por tanto, los líderes de cada columna tenían el desafío de hacer que éstas avanzaran a un paso idéntico para que el conjunto de la falange mantuviera la cohesión.

Sabemos por las fuentes que los espartanos eran especialmente duchos en esto y que se servían de instrumentos musicales para entonar salmos que permitían mantener el orden mucho más que el resto de ejércitos y llegar ante el enemigo con un frente uniforme. Las representaciones de múltiples vasos sugieren que ésta no era una práctica exclusivamente espartana.

Lo siguiente que cabe platearse es cómo de juntos se colocaban los soldados y qué grado de formación mantenían en el combate. Sobre esto solo cabe especular pues las fuentes no cuentan prácticamente nada de la falange espartana, más allá de que eran capaces de ejecutar maniobras e incluso huidas fingidas o contramarchar frente al enemigo, maniobras que otros griegos no serían capaces de hacer y que miraban con cierto asombro. 

Para intentar dilucidar algunas cuestiones, es interesante el siguiente fragmento de Polibio, que, si bien es sobre la falange macedónica, da una cierta idea de lo que era razonable a la hora de saber cuántos hombres habría en cada espacio. En este fragmento Polibio critica la incapacidad de Calicles para hablar de temas militares.

"Cuando Alejandro escuchó la noticia de la llegada de Darío a Cilicia, estaba a cien estadios de distancia y ya había atravesado el paso. En consecuencia, dio media vuelta y atravesó el paso con la falange al frente, seguida por la caballería y, por último, el tren de equipajes. Inmediatamente al salir a campo abierto reorganizó su orden de marcha, pasando a todos la palabra de mando para formar en falange, haciéndola al principio treinta y dos de fondo, cambiando esto posteriormente a dieciséis de fondo, y finalmente al acercarse al enemigo a ocho de profundidad. Estas declaraciones son aún más absurdas que las anteriores. Porque, con los intervalos apropiados para el orden de marcha, un estadio tendrá capacidad para mil seiscientos soldados, estando cada hombre a una distancia de seis pies del siguiente cuando los hombres tienen dieciséis de profundidad. Es evidente, pues, que diez estadios dan para dieciséis mil hombres y veinte estadios el doble. De todo esto es bien claro que cuando Alejandro hizo su ejército de dieciséis de profundidad, la línea necesariamente se extendía por veinte estadios, y esto dejó toda la caballería y diez mil de la infantería más allá." (Polibio, Hist, XII, 19: 4)

Leyendo esto en clave de la falange, podríamos decir que en 177 metros (un estadio griego en tiempos de Polibio) cabría prever que pudiera haber 800 hoplitas con 8 de profundidad y 1.200 en el caso de 12 de profundidad. Haciendo el cálculo nos da que tendríamos por cada hoplita un espacio ocupado de 1,7 metros (que encaja con los seis pies que establece el propio Polibio), teniendo en cuenta que el propio aspis son 90 cm, por lo que hay un espacio de unos 40 cm a cada lado.

Referencias

Connolly, P. (2012). Greece and Rome at war. Grub Street Publishers: Yorkshire.

Sekunda, Nicholas (2010). Guerreros espartanos. RBA: Barcelona.



15 de abril de 2022

La formación de la falange de hoplitas

La falange de hoplitas

En primer lugar éste es un tema del que sé más por leer fuentes de segunda mano que de primera mano. De hecho, cada vez que intento encontrar un respaldo en fuentes de primera mano de las afirmaciones que leo no soy capaz de verlo. Si alguien pudiera ofrecer luz al respecto, estaría muy agradecido. Todo lo que voy a detallar viene de los libros de Peter Connolly (2012) y los Osprey, sobre todo de la mano de Nicholas Sekunda (2002).

A la hora de representar a los hoplitas en las imágenes que he visto suele tenderse a usar formaciones muy profundas, con todos muy apiñados. En primer lugar cabe precisar que no es lo mismo representar las guerras médicas, que las guerras del Peloponeso a las guerras de mediados del s. IV a. C. En todo ese período no solo ha pasado un siglo de guerra, sino, sobre todo, un siglo de modernización y refinamiento de un estilo de guerra amateur a uno altamente profesionalizado debido, precisamente, a guerras continuas (lo cual no era nuevo) y prolongadas (lo que sí genera milicias más o menos permanentes, cosa que antes sólo ocurría en Esparta y tampoco en la medida en que tenemos en mente).

La principal descripción que he leído de Connolly nos transmite que la organización del ejército arcaico griego y que se mantuvo en muchas ciudades Estado tendría como unidad básica la enomotia, que estaría compuesta por tres filas de ocho hombres de profundidad, mandado por un enomotarca, que se situaba en la primera línea, a la derecha del todo, que era la posición más arriesgada de toda la formación y, por tanto, la de mayor prestigio. En la última fila, detrás de la formación, se situaría otro subfocial, un ouragos, que es el encargado de que las tropas mantengan la formación y, me imagino que coordinado con el resto de ouragoi, velarían tanto por el mantenimiento de la línea como de que los soldados de las últimas filas no salieran corriendo y abandonaran a sus compañeros.


Fuente: Connolly (2012: 37)

Esta organización encaja bien con el resto de la organización del ejército, en el que habría un pentekostys, que sería una unidad de cincuenta, uniendo dos enomotiai y, finalmente, el lochos, que sería la unión de dos pentekostyes y que reuniría a 100 hombres. Posteriormente esto encajaría con el reclutamiento hecho en Atenas para la batalla de Maratón, en que se reunieron las 10 tribus, que debían de tener 10 lochoi cada una, para un total de 1.000 soldados por tribu (mandadas cada uno por su strategos, presumiblemente elegido cada uno por su respectiva Asamblea) y 10.000 para el ejército en su conjunto, mandado por el Polemarca de manera simbólica, un hombre al que le tocaba al azar hacer tal función y resolver los empates entre strategoi si creemos que el procedimiento de la batalla de Maratón era lo habitual.

Por otra parte, esta idea de Connolly de una falange estandar con 8 de fondo la he visto repetida en los textos de Sekunda. De hecho, cuando se habla de la batalla de Maratón, se sabe por Herodoto que había dos tribus que combatieron con su profundidad reducida. Herodoto no dice más pero los autores aducen conforme a eso que la profundidad fue de 4, aunque eso no lo he leído en ningún lado de una fuente de primera mano. A esto cabe añadir que se sabía que una falange con cuatro de fondo tenía poco empuje y aguante. Quizá esto explique que las representaciones modernas de este tipo carezcan de tropas suficientes para representar lo que pasaba y de ahí que se rompan enseguida las unidades. Por otra parte, si la lucha era como en el siguiente vídeo, parece tener muy poco sentido para qué llevar una lanza al combate. A mí me encanta el que está en primer plano a la derecha en el momento del contacto. Te dice bastante de cómo podrían resolverse estas cuestiones antes de que pasara nada.


Además, a lo que añade Connolly, cabría precisar que sabemos que detrás de la línea de batalla, irían los auleter (los que tocaban el aulos, la flauta griega, que servía para mantener el compás de las tropas y avanzar en orden, motivo por el cual el canto del peán era tan importante). Una posible interpretación es que todos ellos fueran detrás de la línea de batalla, lo cual suena bastante razonable pues suelen representarse a niños, a gente que apenas está en edad militar como los auleter. Otra opción es que fueran en la línea de batalla, pero al final. Cabría interpretar que fueran en medio pero con separaciones, como se podría deducir de su posición en esta representación de batalla del vaso de Chigi.



Unos pequeños cálculos para Maratón

Vamos a ver en qué medida estos cálculos encajan con lo que se suele escribir sobre la batalla de Maratón. En ella se establece que hubo unos 10.000 griegos. Algunas fuentes hablan de 9.000 atenienses y una cantidad indeterminada de plateos. También, por las cifras que da Plutarco de dos tribus aportando 1.000 soldados cada una, podría deducirse una cantidad de 1.000 soldados por tribu, sabiendo que fueron 10 las tribus. 

A partir de ese número, tenemos el siguiente problema, que es la extensión del frente. Aquí hay interpretaciones que van desde los 1.500 metros hasta los 2.500. Partiendo de la suposición de que los hoplitas formaban con 8 en fondo y de que el espacio ocupado en orden cerrado es de aproximadamente 1 metro (3 pies, que diría Polibio, para la falange macedónica), vamos a hacer una serie de cálculos que presento en la siguiente tabla.


Siguiendo estos cálculos, y estimando la fuerza total griega en 11.000 soldados suponiendo que las dos tribus, Leóntida y Antioquea, formaban en mitad de la profundidad estimada según los cálculos de Connolly nos sale que el frente aproximado de los griegos fue de unos 1.500 metros. Eso sí, esto incluye más tropas de las que algunos autores reconocen y muy pocos espacios entre unidades.


Referencias

Connolly, P. (2012). Greece and Rome at war. Grub Street Publishers: Yorkshire.

Sekunda, N. (2002). Marathon 490 BC: the first Persian invasion of Greece (Vol. 108). Osprey Publishing: Oxford.

18 de diciembre de 2021

Príncipes dragoneros de Caledor

Continúo la serie de posts para ir reflejando en ocasiones trabajo terminado y en otras trabajo en marcha de conversiones que he ido realizando. Ahora le toca el turno a los Príncipes Dragoneros de Caledor de los Altos Elfos. Ésta tiene mucho menos trabajo que las anteriores y nace de la necesidad de tener un campeón y un músico tras la descatalogación de las miniaturas de 4ª edición. 

1. Concept Art

Desde que salieron los Altos Elfos me han cautivado los Príncipes Dragoneros de Caledor. No son sólo los dragones, que también, sino esa mística que tenían estos elfos junto a la idea de disfrazar a sus caballos de dragones en recuerdo de un pasado mítico. También alimenta el interés ese cierto toque oriental que tenían a mi juicio estas tropas. 

En realidad lo que más me cautivó de ellos es una ilustración del libro de ejército que vi yo por primera vez en el libro de 4ª edición, el de las tapas amarillas. Es una ilustración que muestra su porte altivo y desafiante. Luego esa ilustración ha ido sobreviviendo en distintos libros de ejército, pero no en todos se ha mantenido este concept art.

Este concepto de dragonero, con una barda rígida (es decir, el concepto de barda propiamente dicho, frente a la gualdrapa, que es de tela)me encantó. Así eran las miniaturas, aunque con las limitaciones de la época. Curiosamente el concepto se mantuvo en las ilustraciones incluso hasta el libro de 6ª, que tenía esta portada.


Esto consistía en un pequeño engaño, pues, a pesar de esta portada, al mirar las miniaturas renovadas observé con cierto horror que me habían cambiado los caballos para poner esa nueva versión de corcel élfico nacida de no sé qué mundo de Yupi y que, como puede observarse, odio tanto. Me había quedado colgado con 7 dragoneros, sin músico y paladín y tenía que ver cómo arreglarlo para cuadrar una unidad de 10.


2. Las miniaturas y bits

En este caso las piezas son bastante obvias. las miniaturas de referencia son los dragoneros clásicos, que, para los que no los conozcan, tienen esta pinta.


Para llegar a ello necesitamos una serie de piezas. En primer lugar están los propios jinetes. Los de 6ª edición no estaban tan mal después de todo, así que usé ésos.


Para resolver la otra parte de la ecuación tuve que buscarme algunos caballos antiguos del Imperio. Por suerte esos seguían disponibles bien en venta directa o en otros kits. No recuerdo de dónde los saqué, pero básicamente eran estas miniaturas.

Luego con el tiempo aparecieron los nuevos de plástico, con esos caballos que están tan bien y bonitos, pero esta conversión la hice mucho antes. Hoy día no sé cómo lo habría afrontado, pero ese toque de los caballos me sigue gustando incluso hoy día.

3. El montaje

En este caso el montaje resultó bastante sencillo una vez conseguí todas las piezas. Por suerte las cabezas de los caballos de los dragoneros nuevos encajaban bastante bien en los cuerpos de los caballos imperiales, de manera que se trata de un trabajo de conversión bastante sencillo, donde la clave está más en la idea que en la ejecución. De hecho no hizo falta nada de masilla para unir las partes y todo encajó relativamente bien. Lo único que hay que trabajar más es abrir con unos alicates las piernas de los dragoneros para que entraran bien en su nueva silla de montar.

4. El resultado final

Y aquí pongo algunas fotos del resultado final, con las miniaturas listas para pintar. Pero ésa ya es otra larga historia que de momento no parece estar en un futuro cercano...




Y aquí tenemos una foto de familia en las que están juntos las miniaturas viejas y las nuevas.





9 de diciembre de 2021

Batallón sagrado y lanceros libiofenicios

Con motivo de la batalla online del río Himera, vi que me hacían falta algunas unidades para poder desplegar dos ejércitos. Una de estas unidades era el Batallón Sagrado, en la última batalla que se le conoce fuera de África. Básicamente se trata de tropas ciudadanas armadas al modo hoplita, pero siendo ciudadanos de Cartago, hay que suponer que son adinerados, por lo que habría que representarlos luciendo colores propios de los fenicios y bastante caros, como es la púrpura. Ésta es la referencia que usé para representarlos, extraído de uno de los libros de Osprey, Carthaginian Soldier. La ilustración es de Giuseppe Rava. 


Algunas representaciones de los escudos se conocen por descripciones de escudos expuestos como dedicatoria en templos griegos tras victorias sobre los enemigos. En nuestro caso no tenemos esta suerte, así como apenas se han encontrado representaciones de período púnico. En el libro de Osprey señalan que el ojo era una representación habitual para desviar la mala suerte del portador y que se ha encontrado alguna representación pero es poco específico al respecto. En este caso no tenemos representaciones directas simplemente podemos deducirlo a partir de otras representaciones pictóricas de las que sí disponemos. En este caso sabemos que el caballo era un símbolo nacional, al que se le asocia la palmera, por múltiples representaciones en monedas.





Por tanto, hemos empleado estos símbolos para representar la Banda Sagrada en los escudos. Para las miniaturas buscaba soldados que tuvieran linothorax o alguna coraza anatómica que sabemos que eran algo más tardías y comenzaron a estar en desuso a finales del siglo IV a. C. Con respecto al caso, la idea es mostrar variedad, destacando los cascos de tipo pilos, pero también otros helenísticos más decorados. Por ello he utilizado una mezcla de la referencia de Xyston de Batallón Sagrado, con la de marines fenicios así como miniaturas de mandos púnicos. Éste es el resultado:



Por otra parte, me hacía falta completar la falange púnica con tropas de las ciudades aliadas a Cartago, con tropas libiofenicias tributarias de la urbe. En este caso hemos ido a una panoplia solo con linothorax para representar que eran tropas probablemente menos ricas, así como con tonos tirando al rojo. He usado este color pues el nombre de fenicios, que les dan los griegos a los cananeos (nombre con el que se denominan a sí mismos) proviene de phoínikes, que significa los rojos o los púrpuras, de lo que se puede deducir que les dan el nombre por la invención de dichos colores o porque quizá fuera el color habitual de los ropajes en las personas de origen fenicio. He usado más el rojo que el púrpura pues el segundo era mucho más difícil de conseguir y he asumido que solo los más ricos lo tendrían, distinguiendo así a la Banda Sagrada del resto.

Para darle variedad también podemos recurrir a símbolos religiosos usados con frecuencia en Cartago. Así, habitualmente se representa ahora a los cartagineses con los símbolos que nos han quedado de la diosa Tanit. Así tenemos múltiples registros con formas femeninas similares al Índalo. Aquí tenemos algunas.



Para representar a las tropas me he servido de varios fabricantes (Corvus, Essex, Museum) que he ido combinando para darle variedad a la unidad. Estas miniaturas tenían en común que representaban a tropas con linothorax y cascos de tipo tracio, pilos u otro tipo helenístico, los más habituales en el norte de África. Para los escudos de Essex he recurrido a ponerles encima escudos de Corvus Belli para darle más armonía a la unidad. Al final me he decantado por identificadores de escudo de ciudad, con ciertos colores similares, para mostrar cada batallón dedicado a una deidad púnica. 



Por último pongo una foto de grupo con todo junto, además de una caballería ligera aliada griega con hamippoi y un mando tanto griego como cartaginés, para poder comandar. En la partida fueron Agatocles y Amílcar respectivamente.





29 de octubre de 2021

Horrores de la cripta

Aquí pongo un nuevo capítulo dentro de la serie de conversiones para ir publicando trabajo en marcha al que aún le queda tiempo para conocer los pinceles pero al que se le dedica un tiempo que forma parte del hobby. A ver si así se le da un poco más de realce a toda la parte de montar, que también tiene su ciencia y trucos. Vamos ahora con el montaje de los horrores de la cripta

 1. Concept Art

En el caso de esta unidad el concept art de los dibujos es tan horrendo que hasta me da grima ponerlo. Colocaré una única foto para que sepamos a qué nos referimos. Ésta es una de las variadas ilustraciones que se pueden ver de estas horrendas criaturas. Me gusta recalcar el hecho de que son criaturas "vivas" que se alimentan de cadáveres. Dado que la balda en que estarán expuestas tiene la forma de cementerio, he querido enfatizar el carácter de seres que se alimentan de carroña o incluso de algún que otro zombie despistado que pasa por allí.

Dicho esto, en realidad el único motivo por el que monté esta unidad no fue el de cumplir un boceto,  ajustarme a un concepto o porque me gustara especialmente, sino probar algo que me atraía en términos de hobby, que es lo que conozco como las unidades 2x1 de GW basadas en sus bits. 


2. Las miniaturas y bits

A mí me encantan los bits que traen las cajas de plástico para personalizar las unidades y una de las cosas que más me atrae es poder crear una unidad usando los bits restantes. GW tuvo una etapa de hacer muchas unidades de este estilo, con lo que sobraban muchos bits con los que podías hacerte media unidad. Generalmente te faltaban torsos o piernas, pero traían lo que para mí es fundamental para hacer tu propia personalización: cabezas y manos. Son las partes a mi juicio más difíciles de hacer para un poco iniciado en la masilla verde como yo que tampoco tiene unas manos prodigiosas esculpiendo. Por eso estos proyectos me permiten crear miniaturas nuevas juntando piezas de aquí y de allá y "soldándolas" con masilla verde.

Por eso en este caso la mayor parte de miniaturas y bits provienen de una única caja y el quid del asunto está en recrear las partes vacías que nos quedan para poder completar las miniaturas. Por eso, en cuanto a las miniaturas esto es todo lo que necesitamos.


Junto a las miniaturas, para poder dar la sensación de que estaban en un cementerio, les coloqué unas lápidas en resina que, para ser sincero, no recuerdo cómo conseguí ni en dónde compré. Esos bits de lápida permitirían integrar mejor esta unidad en el contexto del ejército No Muerto que estoy haciendo.


3. El montaje

Por lo que hemos visto, lo realmente interesante de este proyecto ha estado en el montaje. Para poder llevar a cabo este proyecto es imprescindible tener dos cosas, oyumaru y resina bicomponente. El oyumaru es un producto que se calienta al agua y adquiere propiedades elásticas, permitiendo coger con facilidad la forma del objeto contra el que lo apretamos. Además enseguida se endurece, por lo que, para piezas pequeñas, es ideal pues no tenemos que esperar curados de varias horas, e incluso días, como con la silicona. 

Lo primero que haremos es estudiar las instrucciones de montaje de la pieza y ver qué partes vamos a necesitar en ambos kits. De esta manera sabremos qué hay que copiar. Podemos hacer una copia de cada parte que necesitemos y así replicar por completo las piezas de GW parte por parte. Para ser sincero, a mí esto me parece aburrido y no me metí en este fregado para sacar una copia idéntica, sino que quería personalizar las poses. Por eso, y porque así me ahorraba hacer moldes, solo saqué molde de piernas y torso de una única pieza original. Obviamente, esto significa que en muchos puntos la miniatura no va a encajar bien.

Con el oyumaru ya frío podemos usar una de las partes para sacar un molde de la cara A y, con este de base, hacer un molde compuesto de la cara B para tener las dos partes, siempre que dejemos algún agujero para verter la resina. Para el torso me bastó con un molde de una cara, pero no así para las piernas. El material no es bueno para hacer este tipo de cosas y hay que tener cuidado sellando bien las dos partes (yo lo hice con cinta adhesiva) porque es muy fácil que dejemos huecos en el acople y, al verter la resina líquida, que se caiga algo y tengamos resina por todas partes. De hecho, el vertido conviene realizarlo sobre un bote o superficie cerrada en la que pueda caer la resina y contenerla. Ya os avanzo que fue un poco tortuoso sacar todas las piezas, pero también fue entretenido.

Una vez "produje" el torso y las piernas, viene la parte realmente del montaje en sí. Aquí primero pegué las partes de resina a las partes de plástico que pude montar. El montaje lo hice poco a poco, para que la pose quedara "natural", si es que estos bichos horrendos tienen algo de natural. Para pegar plástico con resina hay que usar cianocrilato, que no es santo de mi devoción, pero es lo que toca. Para que la unión se pegara antes, tras poner un poco de cianocrilato en cada lado, plástico y resina, le espolvoreo bicarbonato sódico. Éste reacciona con el cianocrilato y se cristaliza de inmediato, haciendo que no haya que estar con las manos sobre las dos piezas varios minutos y añadiendo algo de masa que viene bien para cerrar huecos. Eso sí, si se usa este truco de montaje hay que tener cuidado que el cianocrilato no haya manchado detalle alguno.

Cuando las piezas estuvieron juntas, lo primero que hice fue rellenar los huecos, que fueron muchos. Este primer rellenado de bulto lo hice con pasta Das, sobre todo en la peana, para lograr que las piernas tuvieran una pose natural. Acabada la parte de modelado de la pose, me puse a rellenar con masilla verde los huecos entre las piezas. Mi consejo para trabajar con la masilla verde, tras muchos sin sabores, es mezclar poca y hacer pocas cosas a la vez, primero dando la base y luego sacando los detalles. Muchas veces queremos modelar todo de golpe y ahí es donde vienen los errores principales.

Por último, como tenía una miniatura con un trozo de lápida, también moldeé el resto en la peana para que pareciera que el horror de la cripta lo había arrancado en su búsqueda de carne que llevarse a la boca.


4. El resultado final

Como así en abstracto es más complicado entender todo lo que se ha explicado, aquí está el resultado final. Espero que os resulte interesante. Al menos a mí me sirvió de inspiración para comprar más kits de este 2x1 que me han dado muchas horas de diversión en el montaje.









22 de octubre de 2021

Guardia del Mar de Lothern

 

Comienzo una serie de posts para ir reflejando en ocasiones trabajo terminado y en otras trabajo en marcha de conversiones que he ido realizando. Ahora le toca el turno a la Guardia del Mar de Lothern de los Altos Elfos.

1. Concept Art

Los Altos Elfos han pasado por muchas ediciones, pero la que más me marcó porque la jugué mucho fue la 5ª edición, que es con la que empecé. Aunque me compré el libro de 4ª edición, la renovación con 5ª supuso un nuevo episodio. Generalmente la Guardia del Mar se ha representado como unos lanceros con arco. En esta ilustración por fin se los reflejaba algo más individualizados y es la que construyó mi imagen de la unidad.

De la ilustración forjé la imagen de que la Guardia del Mar estaba compuesto de lanceros con un escudo con formas marinas y un yelmo con una pluma. Incluso las dotaciones de los lanzavirotes, que se supone extraídos en algunos casos de las propias cubiertas de los barcos, tenían una dotación con cascos con plumas en los yelmos, así que encajaba la visión para mi ejército.



2. Las miniaturas y bits

Esta conversión es en realidad muy sencilla y requería juntar bits de distintas cajas de Altos Elfos. Por un lado usé los lanceros elfos, tanto los multicomponentes de plástico como la Guardia del Mar de la caja de Isla de Sangre. En realidad los lanceros clásicos de cuarta me gustaban tanto a pesar de ser monopose que los prefería a los lanceros multicomponentes, que solo usé como grupo de mando para la primera línea.

Junto a las miniaturas de Altos Elfos de Games Workshop el siguiente componente son las plumas y los carcajs. Éstos los saqué de la caja multicomponente de lanceros y de yelmos plateados y arqueros para el grupo de mando. Es el típico bit de adorno que muchas veces no se utiliza. Junto a las plumas necesitamos también los carcajs que venían en ese kit o alguno de los arqueros.




3. El montaje

El montaje de estas miniaturas es uno de los más sencillos pues requería tan solo cortar la gema que tienen en el casco y pegar en su lugar las plumas, que incorporan a su vez una gema. Se puede intentar hacer sin cortar la gema, pero tras mis pruebas a mi juicio el resultado no es tan bueno. 

Resuelto eso, el otro desafío es hacer el grupo de mando. Con los multicomponentes de plástico eso resulta relativamente fácil por lo que no hay más misterio que montar alguna pieza de aquí y de allá. Lo que requirió algo más de trabajo fue hacer el estandarte para la Guardia del Mar con las piezas de Isla de Sangre, pues no me satisfacía la idea de poner un lancero normal con portaestandarte tal y como viene en la caja. En ese caso opté por usar una segunda miniatura de músico para que mis dos portaestandartes se parecieran. Usé los brazos del multicomponente de plástico de lanceros y los monté de manera que sostiene el estandarte como si estuviera avanzando con él usando unos bits que agarran la lanza con dos manos. Para que quedara más natural hubo que retocar con masilla parte del codo. Finalmente puse el estandarte que traía la unidad.

4. El resultado final

La primera de las unidades aún no la he pintado pero lleva ya un tiempo completamente montada y lista para pasar a la sala de pintura. Aquí os muestro los resultados. No es una conversión para nada espectacular pero el pequeño toque de las plumas permite unificar dos unidades que están separadas unos 15 años en el tiempo. El uso también de algunos bits de los lanceros que tienen motivos de dragón marino para el estandarte de las dos unidades, unido al patrón del escudo, espero que haga que no desentonen la una al lado de la otra.



Y aquí tenemos a las viejas glorias posando, en este caso sí pintadas. La primera fila son miniaturas de lanceros reconvertidos mientras los de las líneas subsiguientes son los lanceros clásicos. Aunque no se observa bien de frente, todos tienen el carcaj a la espalda como en la ilustración.

Y aquí está la nueva entrega de conversiones de unidades. Ésta no tiene nada espectacular, pero me gustó ir cogiendo bits de cajas de aquí y de allá para poder encontrar una combinación que fuera satisfactoria. Además estaba el reto de unificar miniaturas tan alejadas en el tiempo. Siendo distintas, al tener elementos comunes hacen más distintiva la unidad.

25 de agosto de 2021

Batalla del Río Himera (online multijugador): resumen de todos los turnos


Turno 1

Las tropas del grupo verde han avanzado a la carrera mientras Arcágato y Heracleides se ponen al frente de la caballería y dan instrucciones para que el avance no sea el que se había planeado. Hacia ellos se acercan las tropas ligeras del enemigo también, que ha ocupado la breña. Ha habido un ligero intercambio de proyectiles y algunas de las tropas se han visto resentidas por el fuego enemigo pero no parece grave.

En el otro flanco también se produjeron las primeras escaramuzas, con el resultado desfavorable para los griegos aliados a los cartagineses.

La línea griega avanza a la mayor velocidad que puede en su flanco derecho y en el centro, mientras que en el flanco izquierdo dan cobertura al centro, intentando mantener las distancias con el enemigo.

La línea cartaginesa se mantiene a la defensiva y son solo los hostigadores los que avanzan para acosar al enemigo, ocupando la breña en los primeros compases del combate.



Comunicaciones de los jugadores

Los jugadores podían comunicarse entre sí. Para los jugadores que compartían mando, no había límite alguno pues estaban el único junto al otro. Para el resto, tenían que contar con mensajeros, que estaban limitados en número y que tardaban en desplazarse. Por eso, aunque os incluya mensajes de mensajeros aquí, debéis asumir un retraso de uno o dos turnos en llegarles a los generales en cuestión. Cuanto más alejados los generales, mayor tiempo de retraso en la entrega del mensaje. Dichos mensajes también se retrasaron cuando los generales estaban en combate.

Aquí incluyo los mensajes que se intercambiaron los generales siracusanos.

De Arcágato a Heracleides (T1)

A ver, esos escaramuceadores cartagineses... Nos lo están poniendo a huevo, pero por otra parte entiendo que la caballería enemiga nos puede envolver si cargamos de frente. Viendo además como están colocados los cartagineses, me parece que este flanco es su flanco duro (o al menos nos superan ampliamente). Difícil por tanto que nuestro plan salga adelante...

Lo único que se me ocurre que pueda ayudar sea pivotar sobre el lado derecho de la caballería, para taponar el flanco mientras amenazamos a los jabalineros enemigos. Si no, nuestros peltastas pueden quedarse solos.


De Heracleides a Arcágato (T1)

Me parece bien. Tal vez podamos sacar ventaja pivotando.


De Arcágato a Agatocles (T1)

Superioridad de caballería cartaginesa. Avanzamos con todo. Intentamos ganar la breña antes de presionar de forma agresiva con nuestros montados.



Y éstos fueron los mensajes que intercambiaron los jugadores púnicos.

De Amílcar a Atarbas (T1)

Avanza la línea de jinetes, mas déjala ligeramente retrasada con respecto a la línea de hostigadores. Si la caballería siracusana se aproxima, carga para proteger a los hostigadores.


Aquí está el resultado tras el movimiento del turno 1. Se puede ver el avance de los siracusanos y de las tropas ligeras cartaginesas, que buscan entorpecer su avance, mientras el resto del ejército se queda estático.



Turno 2

Las tropas del grupo verde han avanzado a la carrera mientras Arcágato y Heracleides se ponen al frente de la caballería y dan instrucciones para que el avance no sea el que se había planeado. Por su parte, las tropas ligeras púnicas que habían ocupado la breña, han cedido terreno al enemigo. Ha habido un ligero intercambio de proyectiles y algunas tropas se han visto desordenadas por el fuego enemigo pero levemente.

En el centro los honderos baleares martillean a los pobres mercenarios italiotas, que se desordenan gravemente. A pesar de ello toda la línea del grupo rojo avanza a buen paso hacia el enemigo en una formación escalonada y avanzando de manera oblicua al enemigo.

Por su parte, el grupo azul también avanza mientras hay un intercambio de proyectiles entre las tropas ligeras de ambos bandos. En dicho intercambio los griegos al servicio de Cartago pierden una unidad de psiloi. Apenas empiezan los primeros compases de la batalla las tropas de Pasifilo empiezan a notar el cansancio acumulado del combate del día anterior y de la marcha desde primeras horas de la mañana.

Comunicaciones de los jugadores

Los jugadores siracusanos intercambiaron estos mensajes

De Agatocles a Arcágato (T2)

"La breña debe ser el primer objetivo para que la caballería esté libre. La tropa ligera debe ser agresiva".


De Arcágato a las tropas (T2)

Que se detengan las tropas a ordenarse y reponerse de los impactos.



De Heracleides a Arcágato (T2)

Me parece genial, parece una estratagema retirarse tan rápido. Pena de la caballería, será mejor que la recuperemos.

Mi primer impulso fue seguir presionando, menos mal.



Por su parte, los cartagineses intercambiaron estos mensajes.

De Xenodicus a Deinocrates (T2)

Deinocrates,

Quizá deberíamos tentar a las tropas enemigas con nuestros psiloi y arqueros para obligarles a cargar. No sé qué te parece.




Turno 3

En la breña las tropas ligeras púnicas han huido definitivamente hacia sus líneas y se han refugiado en su infantería pesada. Ha habido un intercambio de proyectiles en el que una de las unidades de peltastas siracusanos ha continuado sufriendo desgaste y los esfuerzos por reagruparlos han sido infructuosos por lo que su situación empieza a ser algo desesperada. Aunque las tropas ligeras han ocupado la breña y siguen defendiéndola del enemigo, su situación no es favorable.


Los guerreros celtas han entonado el peán al son de los carnyx, signo inequívoco de su entrada en batalla. Su irrupción ha sido violenta, al modo celta, arrasando a una parte de las fuerzas púnicas. Por fortuna una unidad de hostigadores había reforzado la línea cartaginesa, pero han tenido que sacrificarse para evitar pérdidas mayores. El avance oblicuo de la línea de Agatocles ha hecho chocar el extremo de la línea, mientras el resto se aprestan a entrar en combata.



En el otro flanco, ha habido un intercambio de proyectiles entre las tropas hostigadoras de ambos bandos. Como resultado del intercambio huye otra unidad de  psiloi griego, que se refugian tras la infantería pesada. Solo resisten al frente los arqueros. Como resultado del intercambio también huyen los honderos y parte de los psiloi siracusanos que se refugian tras la infantería pesada. Esto ha dañado la cohesión del ejército (y por tanto su iniciativa) al verse mermada seriamente una de las divisiones del ejército.


Comunicaciones de los jugadores

Por su parte, éstos son los mensajes que intercambiaron los jugadores siracusanos:

De Heracleides a Arcágato (T3)

Pues parece que debemos ser agresivos, pero temo un flanqueo de su caballería si nos empeñamos con la infantería pesada.
Tal vez flanquear nosotros antes dejando una parte a la defensiva en la breña.


De Arcágato a Heracleides (T3)

Sí, estoy de acuerdo, aunque sospecho que Agatocles no es (o no era) consciente de que tenemos lanceros delante de nosotros. Pero bueno, tomar el flanco estaba en los planes desde el comienzo. ¡Espero que ceder tropas al lado izquierdo haya valido la pena!
Vamos a intentar reorganizar las tropas antes de emprender otras acciones.


De Heracleides a Arcágato (T3)

Me parece genial reorganizar las tropas ligeras, mejor que agotadas y que se deshagan.
Podemos hacer como los enemigos con la caballería, presionar y causar desorden y si hace falta las retiramos si vienen a coparlas. Una de las unidades de caballería está muy desordenada¿ no? ¿Podemos dejarla reorganizando?

De Arcágato a Heracleides (T3)

Yo entiendo que la bronca que les hemos echado a los jinetes ha servido efecto. Los jinetes griegos ahora están en orden. Lo cual es muy bueno, pues por lo que he podido entender tenemos solos dos grupos: ligeros y caballos.

Está muy timorato el cartaginés en nuestro flanco... Me parece que tienen mucho invertido para lo poco que están haciendo, la verdad.


De Heracleides a Arcágato (T3)

No sé qué quieren en nuestro flanco. Veremos


De Agatocles a Pasifilo (T3)

"Breña tomada, avance en el flanco derecho con éxito. Intenta ganar tiempo en el izquierdo."



Y aquí los mensajes que se intercambiaron los púnicos

De Xenodicus a Deinocrates (T3)

Deinócrates,

Tienen a su tropas del centro ligeramente adelantadas a las de nuestro flanco, creo que es una gran oportunidad para cargar con nuestros hoplitas mientras nuestros peltastas les cubren el lado derecho. Si te parece bien les damos órdenes de cargar mientras los peltastas avanzan para que el enemigo se piense dos veces antes de cargar.

Por otro lado les decimos a los arqueros que se posicionen al lado de la caballería para cubrir cualquier eventualidad.

Si mi plan te parece bueno envío correo a Amílcar indicando nuestras intenciones y damos las órdenes pertinentes a nuestras tropas.

Espero que me digas, si no continuamos con la posición defensiva.


De Deinocrates a Xenodicus (T3)

Con lentitud, pero sigo más o menos activo. La confusión del combate...

No sé si cargar con los hoplitas medio cansados será buena idea, pero adelante, probemos a ver qué sale. Estoy con ellos, así que probablemente no tenga capacidad para dar órdenes en el rato que esté ocupado dando espadazos. Intentaré marcar la diferencia. Tendrás que ocuparte tú de las tropas que siguen en reserva...


De Xenodicus a Amílcar (T3)

"Oportunidad inmejorable de generar hueco en línea enemiga, cargamos con hoplitas."


De Xenodicus a las tropas (T3)

"¡A la carga! ¡Muerte a los usurpadores!"


De Atarbas a Amílcar (T3)

Mi buen amigo: autorízame a atacar a la caballería enemiga cuando lo considere conveniente para ganar el flanco.

La Victoria será nuestra. Tu amigo, Atarbas.



Turno 4

Después de tres turnos evadiendo al enemigo, gracias al desorden de las tropas siracusanas, los cartagineses se hicieron con la iniciativa por primera vez en toda la partida y ya no la perderían a lo largo de toda la batalla. Esto a la postre sería clave para jugar a su favor.

Suenan los cuernos de guerra en toda la línea siracusana cuando las tropas se lanzan contra el enemigo. Esta vez encabezan el ataque guerreros samnitas acompañados por hoplitas griegos, mercenarios de élite curtidos en múltiples batallas al servicio de Agatocles. Han entonado el peán y se lanzan a la batalla mientras las tropas cartaginesas se aprestan a la defensa. En el combate que ya ha comenzado los libios parece que siguen sufriendo frente a los celtas. Por el contrario la suerte les es más propicia al Batallón Sagrado, que ha entrado en combate y lleva la mejor parte del envite. El resto de las tropas de ambos bandos han corrido también suerte dispar algunos venciendo y otros llevando la peor parte.

En el extremo de la línea griega aparece el primer contratiempo y los exiliados siracusanos se han abalanzado sobre sus odiados compatriotas y han detenido el ataque oblicuo. Ahora las tropas de Agatocles se encuentran en el dilema de seguir avanzando o mantener la cohesión de la línea de ataque.


Por otra parte, también ha habido un intercambio de proyectiles en el flanco derecho cartaginés entre las tropas ligeras de ambos bandos pero siguen resistiendo los arqueros, e incluso guardan mayor orden. La caballería mantiene las posiciones y está frente a frente.

En el otro extremo de la linea la caballería siracusana avanza posiciones y se ha colocado a distancia más cercana, por lo que comienzan las escaramuzas entre sus tropas y las del enemigo. Del combate resultante las tropas siracusanas no han salido bien paradas y la caballería cartaginesa ha demostrado su valor frente a los jinetes mercenarios campanos al servicio de los griegos.



Comunicaciones de los jugadores

Éstos son los mensajes que han intercambiado los jugadores siracusanos:


De Arcágato a Heracleides (T4)

A ver, que esto ya es de broma. Nos están claramente retrasando a voluntad. Temo que Agatocles no rompa el frente y todo se vaya al garete.

¿Estamos a distancia de carga? Vamos con todo con la caballería, con nosotros al frente, que Heracleides lleva ya varios turnos que quiere bregarse. Si hace falta que todo el turno sea combatiendo que así sea.

Si no llegamos a combatir, que una orden sea mover con la caballería y la otra decirle a Agatocles "Los jinetes enemigos pese a su superioridad numérica no avanzan. Vamos a enseñarle de qué va esto". Pero si vamos a estar ocupados cortando cabezas... ¡que así sea!

¿Es posible que los peltastas no sean cargados si avanzan? La idea es que se refugien en la breña pero puedan acosar a las tropas enemigas.


De Heracleides a Arcágato (T4)

Por lo que entiendo estamos perdiendo en nuestro flanco. ¿Sería posible concentrar lo que queda de peltastas y caballería para intentar batir a la caballería enemiga?, parecen el peor problema y además alejariamos su peligro de nuestras tropas pesadas.

Coincido que haber mandado tropas al flanco izquierdo ha podido ser nuestro problema.

¿Y quedarnos a la defensiva? Le daríamos la iniciativa a la superior caballería enemiga imagino.

"No queda sino batirse".

Pueden jugar al desgaste al ser más. Por eso mejor atacar con todo en un punto, intentar romper y derrotarlos en cascada si es posible, o al menos quitarles el problema al centro de esta caballería, derrotada o debilitada. Nuestra única oportunidad me temo.


De Arcágato a Heracleides (T4)

Sin duda. Tienen mucha leva cartaginesa delante de ellos y no sé si podrán mariposear. Lo que me choca un poco es que en este flanco no traten de sobrepasarnos. Se han equivocado en el despliegue y es demasiado tarde para cambiar órdenes?

¿El plan es simplemente aguantar el flanco y sobrepasarnos por el centro? De ser así, no sabía yo que la tropa pesada cartaginesa fuese tan buena. ¿O a lo mejor están perdiendo el centro y más les vale aguantar?


De Heracleides a Arcágato (T4)

Sí, hay unas cuantas incógnitas. Yo creía que irían a tope con la caballería


De Arcágato a Agatocles (T4)

"Los jinetes enemigos pese a su superioridad numérica no avanzan. Vamos a enseñarle de qué va esto".


De Pasifilo a Agatocles (T4)

Mensaje recibido, retrasaremos combate el máximo tiempo posible y tendremos actitud defensiva.


De Arcágato a sus tropas antes de la carga (T4)

Los griegos podían gobernar el mundo. Alejandro lo hizo. Llevó un ejército griego hasta el lejano Indo. No había nada más que conquistar; el mundo era suyo. Pero Alejandro está muerto. Su imperio ha desaparecido. Alejandro debe llorar, si los muertos lloran. Lloraré en su lugar, pero también tendré esperanza. El mundo gira; lo que fue puede volver a ser. Las Parcas siguen tejiendo la red de las vidas de los hombres. Así que ahora, tal vez los dioses deseen que los griegos vuelvan a ser grandes. Quizás un nuevo Alejandro tome la espada, ponga orden donde hay caos, rehaga el mundo de los hombres en un lugar mejor... quizás.

Ahora esa tarea nos corresponde a nosotros. Golpead fuerte, golpead sin misericordia. Que Ares guie vuestra mano, compañeros.

Alegraos, hijos de Zeus, tocad al avance, espolead a los caballos...


Mensajes cartagineses

De Amílcar a Atarbas (T4)

"¡Ordena la carga!"



Turno 5


Arcágato y Heracleides han cargado al frente de sus tropas al modo helenístico, emulando al joven Alejandro. Si bien las unidades de jinetes de Cartago y libio fenicios han sufrido su envite, no ha sido así con sus mercenarios italiotas. que han frenado en seco a su caballería griega al responder con una contracarga en su sector del frente. Superados en número el combate no era del todo desfavorable, por lo que Arcágato y Heracleides han pedido a sus hombres un nuevo esfuerzo más para lanzarse contra el enemigo en lo más duro de la refriega. Allí, al fondo, dos mercenarios italiotas han reconocido su armadura y se han lanzado contra ellos. Su carga ha sido fiera y, a pesar de sus guardaespaldas, han sido alcanzados por las lanzas del enemigo y se los llevan del campo de batalla. Su suerte es incierta, pero de poco importa para esta historia por el momento.

El ataque de los exiliados siracusanos sigue prosperando en el extremo de la línea de Agatocles, donde Deinocrates alienta a sus tropas y combate en primera línea. No se quedan ahí las malas noticias para el tirano de Siracusa. Sus mercenarios italiotas se están enfrentando a la élite del ejército púnico, el Batallón Sagrado, y están cerca de la huida si nada lo remedia, cortando tu ataque en dos.  Agatocles se ha aprestado a cabalgar entre las líneas de la infantería mercenaria descompuesta para reorganizarla, Ahora exhortaba a un oficial, ahora reprimía a aquéllos que veía más temerosos y ha logrado restablecer el orden por completo con maestría. Por el contrario,  no ha podido hacer lo mismo con los italiotas por encontrarse más lejos.

Por su parte, el líder cartaginés no ha permanecido ocioso. Su intervención ha sido providencial para restaurar algo el orden de la línea de libiofenicios, que siguen sufriendo mucho frente a los celtas. Por el contrario, allá donde no se encuentra Amílcar parece que las cosas no van tan bien, pues a la derecha de su línea sufren bastante sus mercenarios frente a los hoplitas enemigos.

En el extremo de la línea se mantiene un combate de baja intensidad de escaramuceo.


Comunicaciones de los jugadores

Esto es lo que se comunican entre los personajes:


De Deinocrates a Xenodicus (T5)

Perfecto, creo que de momento habrá que seguir a la defensiva y retrasar todo lo posible el choque del resto de la línea. Yo sigo partiéndome la cara en primera línea, dando ejemplo con mi bravura. A ver si conseguimos reventar a esa escoria sin honor. Por cierto, si se da el caso y se abre hueco no tengo muy claro si podré decidir qué maniobra hacer con los hoplitas, pero si es así procuraré proteger el flanco del resto de mis tropas, que veo que se nos vienen encima unos tipos con escudos rojos con muy malas ideas.

Yo me meto en el fregado a ver si ayudo a solucionar el combate lo más rápido posible. Así quedarán nuestras tropas pesadas libres de encargarse de otras amenazas. Mientras tanto queda Xenócrates al mando de las tropas restantes.


De Xenodicus a Deinocrates (T5)

¡¡¡A sus órdenes, jefe!!!


De Agatocles a Pasifilo (T5)

"Exiliados siracusanos presionan en nuestro flanco izquierdo y algunas unidades han empezado a retroceder. Prepárate para unificar y cubrir la línea".



Turno 6

La muerte de Arcágato y Heracleides, si bien no desata la huida de sus aguerridas tropas, sí las deja en mayor inferioridad frente a los púnicos, que no solo las superan en número sino también en moral. El combate entre la caballería ha sido dispar: mientras que en el combate al extremo de la línea izquierda contra los griegos los mercenarios italiotas están ganando la partida, los ciudadanos cartagineses están sufriendo contra los mercenarios enemigos. Los intentos de Atarbas de restaurar el orden en la línea han sido infructuosos y una de sus unidades está cerca de huir.

En el centro la mayor parte de las unidades están ya en combate. El Batallón Sagrado se está enfrentando a los mercenarios italiotas que cada vez están más cerca del colapso. Agatocles se he desplazado a la zona más caliente del combate para dirigir a los italiotas. Dado que los celtas a su derecha están en buen orden y ganando, pueden transferir algunas tropas de este lado para restaurar el orden de los mercenarios italiotas e impedir la huída al menos por un turno si la fortuna fuera adversa, pero su situación sigue empieza a ser desesperada. Lo mismo ocurre con los exiliados siracusanos, que siguen atacando con fuerza a las levas siracusanas. Además una una unidad de los hoplitas de élite sigue sin entrar en combate para mantener la cohesión de la línea con las levas, pero sería posible abandonar a su suerte a las levas y lanzarlos al combate.

El ataque de los exiliados siracusanos sigue prosperando en el extremo de la línea de Agatocles, justo delante de las tropas de Pasifilo, que aguardan viendo cómo destrozan a sus camaradas. Mientras tanto sus soldados mantienen la formación defensiva e intercambian escaramuzas con el enemigo y alguna de tus tropas se ha desorganizado como resultado de ello.

Por otra parte, también ha habido un intercambio de proyectiles entre las tropas ligeras de ambos bandos pero siguen resistiendo los arqueros, e incluso infligen daño en el enemigo. Los peltastas, por el contrario, están dañando bastante a los hoplitas de Pasifilo.


Comunicaciones de los jugadores

De Pasifilo a Agatocles (T6)

Recibido el mensaje, nos disponemos a cubrir la línea. Posible ataque enemigo cuando maniobremos, intentaremos resistir al máximo.




Turno 7

El combate entre la caballería ha sido dispar, mientras que en el combate contra los griegos los libiofenicios están ganando la partida, los ciudadanos cartagineses están sufriendo contra los mercenarios enemigos. Solo la intervención de los libios ha evitado que huyeran este turno. Además los intentos de Atarbas por restaurar el orden en la línea han funcionado con los libios, no así con los cartagineses, que están cerca de huir.


La situación de los libiofenicios en el centro cartaginés es cada vez más desesperada y puede quebrarse su moral en cualquier momento ante la presión de los celtas. Los intentos de Amílcar por reagruparlos son en vano. Este turno no han huido porque el batallón sagrado ha ido a su rescate y algunos de sus hombres han cubierto los huecos en la línea que éstos han dejado. Esto ha hecho que la situación se estabilice momentáneamente aunque ha costado a los púnicos desorganizar sus líneas. Además la guardia ciudadana de Cartago se está enfrentando a los mercenarios italiotas, que luchan ahora con mayor denuedo al sumarse Agatocles a la refriega. El caudillo griego, al conocer la muerte de sus hijos, ha decidido vengarlos espada en mano. A pesar de seguir llevando la peor parte del combate, les acompañan mercenarios celtas que están ayudando a consolidar su posición.


En el extremo de la línea púnica no le van tan bien las cosas, pues a la derecha de la línea sufren bastante los mercenarios ligures frente a los hoplitas de élite siracusanos. Nuevas tropas frescas se han unido a la refriega y están dañando severamente a los mercenarios cartagineses. Por otra parte, en la izquierda  de la línea de combate se mantiene un escaramuceo continuo con las tropas de la breña que desordena levemente a ambos bandos poco a poco, pero reina más bien la ausencia de actividad.


En el flanco derecho Deinocrates se pone a la cabeza de los exiliados siracusanos para dar la puntilla a las levas recientemente formadas, cuya moral está baja y tambaleante. Reúne a alguno de sus mejores hombres y se apresta a lanzarse contra el enemigo una última vez. No obstante, las tropas de las levas, en una argucia o en un ejercicio de buena fortuna, consiguen cortar a la guardia de Deinocrates del resto de tropas y rodearlo, haciéndolo preso. Enseguida el general griego es arrastrado a las filas enemigas, entre las que se pierde. Esto da nuevos bríos a los siracusanos, que se lanzan contra sus compatriotas con denodado esfuerzo. Otro general que cae en la refriega.




Turno 8

Tras un intercambio prolongado finalmente el combate de caballería se ha decantado del lado cartaginés La huida de los griegos ha hecho huir todo el flanco siracusano, que se bate en retirada. Las tropas púnicas se lanzan a la persecución de los enemigos.


En el centro Amílcar se une al combate, lo que ha logrado que el Batallón Sagrado no pierda el combate, pero cada vez la situación es más apurada. Por el contrario, los celtas han logrado romper a la unidad de libio fenicios frente a ellos y se lanzan ahora sobre el propio Batallón Sagrado. Ahora la línea púnica se encuentra partida en dos. A pesar de la confusión un mensajero le informa de la pérdida de Deinocrates en el flanco derecho.



Se escucha el peán de los griegos, que entran en batalla. En el flanco izquierdo siracusano Pasifilo ordena un ataque sobre los exiliados siracusanos. Éste ha surtido efecto y ha sido sencillo, pues el enemigo se encontraba exhausto y las tropas de Pasifilo han tomado la delantera con facilidad. A pesar de este apoyo, las pérdidas de la leva de hoplitas siracusanos sosteniendo el extremo de la línea de Agatocles han sido demasiado elevadas y han huido, aunque su pérdida no ha sido en vano pues le ha dado ventaja en el combate a las tropas de Pasifilo.


Por otra parte, el ataque de los hoplitas sobre los peltastas del enemigo ha sido un éxito y ha logrado dañarlos severamente. No ha ocurrido lo mismo con la caballería, que se ha llevado la peor parte en sus escaramuzas con el enemigo.

Comunicaciones de los jugadores

Éstos son los mensajes que se intercambiaron


De Pasifilo a Deinocrates (T8)

¿Cuáles son vuestros planes? Habla si quieres conservar la vida


De Xenodicus a sus oficiales (T8)

Amílcar ha pasado de nosotros... ¡¡¡Maldito fenicio-púnico!!!

Yo voy con la caballería, a ver si consigo beberme ese vino en el campamento, que a día de hoy es lo más importante.




Turno 9

La huida de los griegos ha arrastrado a los jinetes italiotas, que se lanzan sobre el enemigo. Por el contrario, los más disciplinados jinetes libiofenicios y cartagineses permanecen con Atarbas, que pasa todo el turno ordenando sus líneas y dando descanso a sus tropas tras la batalla. Entre tanto todo el grupo verde huye del campo de batalla sin ser perseguidos por el enemigo.



En el flanco contrario el ataque de Pasifilo sobre los exiliados siracusanos sigue surtiendo efecto, pues el enemigo se encuentra exhausto y sus tropas han tomado la delantera con facilidad. Las tropas de refresco no han tenido mayor suerte, pero han colaborado a que se puedan centrar los daños en el extremo de la línea enemiga.

El ataque sobre los peltastas del enemigo ha sido un éxito y ha logrado poner a una de las unidades en fuga, pero a cierto coste. No ha ocurrido lo mismo con la caballería siracusana, que se ha llevado la peor parte en sus escaramuzas con el enemigo.

En el centro se dirime lo más duro de la batalla. La intervención de Amílcar  en el combate sigue dando ánimos al Batallón Sagrado, que ha perdido el combate por primera vez. El impulso de los celtas está siendo decisivo y encontrarse en inferioridad numérica. Ahora la línea púnica se encuentra partida en dos y eso los debilita frente al enemigo.




Comunicaciones de los jugadores

Entre tanto, los jugadores se han intercambiado los siguientes mensajes:


De un oficial siracusano a Agatocles (T9)

General, hemos capturado al general enemigo Deinocrates y está bajo custodia de Pasifilo.


De Deinocrates a Pasifilo (T9)

El plan cartaginés es enviar un cuerpo de caballería por la izquierda dando un gran rodeo y pillaros por la espalda, cuerpo que debe de estar al llegar. Mi cuerpo tenía el objetivo de flanquear por el otro lado y rodearos.


De Amílcar a Tanit (T9)

¡Oh Tanit, oh Hermosa, oh Temible, preciso tu ayuda en este momento de agonía! Bien sabes que hice cuanto pude, mas quienes valían menos que yo han fracasado. Asísteme ahora, o acógeme en tu seno y protege a mis hijos cuando mis pies ya no pisen esta tierra.




Turno 10

Este turno en el flanco izquierdo Atarbas continuó ordenando sus líneas y organizando a sus jinetes. Ya se han reagrupado los jinetes africanos y regresan hacia sus líneas los mercenarios italiotas, tras detener la persecución.

En el centro continúa el combate entre infanterías. Allí se enfrentan cara a cara Agatocles y Amílcar, el primero respaldando a sus maltrechos mercenarios italiotas, el segundo a la cabeza de los ciudadanos de Cartago.

En el extremo derecho de la línea los hoplitas de élite han dado cuenta de los mercenarios ligures, abriendo una brecha entre el centro y el flanco derecho cartaginés, cercando cada vez más a las tropas cartaginesas, que están a punto de colapsar también. Ambas líneas están al límite y los líderes de los dos ejércitos se empeñan al máximo para mantener lo que queda de sus líneas de batalla.

Por su parte, las tropas de Pasifilo continúan su avance victorioso y ha terminado de dar cuenta de los peltastas y ahora avanza hacia la caballería siracusana exiliada, que tiene la amenaza de los hoplitas y de los montados griegos.

Así es como han quedado las tropas al final del turno 10.



Turno 11 (final)

Estamos en la undécima hora del tercer día del mes de Hekatombaion, conocido como el de la estrella de Sirio, el Perro, con un sol abrasador en la costa siciliana.  He ahí la expresión "tener un día de perros". Sólo la ligera brisa marina sirve de algo de consuelo a los combatientes, que ya notan las horas de combate prolongado. La batalla, no obstante, se encuentra en un impasse, aún sin decantarse definitivamente por uno de los dos bandos.



Las tropas de Atarbas finalmente dan la orden de ataque y comienzan a colocarse en posición para rodear al centro griego. En el flanco opuesto los hoplitas, libres de sus enemigos, avanzan contra la caballería enemiga a la que buscan cercar por todas partes. Al frente de la caballería está Xenodicus, presto para este enfrentamiento final.



Por sectores así estaba cada una de los flancos y el centro.





Aquí hay varios puntos calientes importantes para la batalla. En primer lugar, en función de quién gane la iniciativa los combates pueden favorecer a uno u otro. El ejército siracusano comenzó con la iniciativa, pero a lo largo de la batalla su estructura de mando se ha ido deteriorando más y ahora está a la par del cartaginés. Desde que los cartagineses ganaran la iniciativa en la batalla no la han perdido, lo cual les ha beneficiado en el orden de los combates. Este turno los griegos tenían iniciativa 1 y los cartagineses 2. El resultado de los dados ha sido un reflejo de gran parte de las tiradas de la batalla. Los griegos sacan un 3 y los cartagineses un 2. Empate a cuatro y, ante el empate, Cartago mantiene la iniciativa. Esto resultó relevante de cara a la victoria.

Con respecto a los combates, el combate principal se decide en el centro. Ahí lucha el Batallón Sagrado de Cartago con su general al frente, Amílcar Giscón. Lleva aguantando todo el centro cartaginés desde el comienzo de la batalla y sus tropas están literalmente exhaustas pero con la moral alta. Aquí vemos a Amílcar liderando a los púnicos mientras se encomienda a Tanit.

Frente a él está Agatocles, rodeado por su guardia real y combatiendo codo con codo con los mercenarios italiotas, que han empezado a ganar terreno frente a los cartagineses tras sufrir derrota tras derrota hasta la llegada de la inspiración de su general. Aquí vemos a Agatocles alentando a sus hombres.

El siguiente punto de resolución importante es el flanco derecho púnico, donde las fuerzas de Pasifilo están a punto de poner en fuga a los siracusanos exiliados. Pero si los griegos aliados a los púnicos pueden aguantar un poco más, quizá le den tiempo suficiente a la caballería cartaginesa para llegar a su auxilio.


Porque la verdadera amenaza para los griegos está a su espalda. Tras hacer huir a la caballería griega, los púnicos han comenzado a tomar la espalda al ejército siracusano. ¿Llegarán a tiempo o será solo para poder salvaguardar la huida de su ejército?



Hay cuatro unidades púnicas a punto de huir, mientras que los griegos tienen tres unidades a punto de colapsar y una cuarta un poco mejor pero también en riesgo. Todo depende del azar. Si los cartagineses logran sobrevivir a este turno, ganan la partida. Para ello Amílcar tiene que salir vivo del combate al que se enfrenta. Por el contrario, los siracusanos necesitan vencer en más de un punto de la línea y que Agatocles no siga el aciago destino de sus hijos.


La resolución

En el flanco izquierdo cartaginés, Atarbas apremiaba a sus soldados para exprimir a sus exhaustas monturas para llegar a tiempo del rescate de las tropas de Amílcar. Se coloca al frente de sus soldados antes de ordenar la carga y grita: ¡Qué Tanit nos guíe a la Victoria!

En el extremo opuesto de la batalla Pasifilo dispone a todas las tropas y decide jugárselo el todo por el todo, liderando el último ataque frente a la resistencia enemiga. Suenan los cuernos de guerra y se da la orden de avance general con todas las reservas frente a los maltrechos exiliados griegos. Su ataque contra la caballería enemiga no resulta resolutiva y las tropas de Xenodicus se resisten, mostrando que los jinetes de alta cuna siracusano tienen merecido su renombre por algún motivo. La caballería siracusana que ha enrolado Agatocles no llega a hacer sombra a los nobles a los que han usurpado sus hogares y sus haciendas. Tienen que llegar los hoplitas en el rescate de la caballería y poner en su sitio a los nobles exiliados. La batalla la decidirán los hoplitas.

Pasifilo en persona se enfunda un escudo de hoplita y se une a sus hombres para involucrarse en lo más crudo del combate, cuando parece que la moral de sus tropas desfallece más. Su intervención resulta providencial y los ciudadanos siracusanos emulan a su general para terminar de vencer la moral de los ciudadanos de Akragas, que huyen del terreno. Al lado de Pasifilo combaten los mercenarios italiotas, que, a su vez, emulan a sus camaradas y empleadores griegos. Los exiliados siracusanos de a pie, exhaustos y sin aliento, ya no son rival para ellos y se unen en su huida hacia el campamento cartaginés. Temían una persecución acalorada, pero, por fortuna para ellos, su caballería les guarda las espaldas en la retirada.


El lance final

A pesar de la huida de sus aliados griegos, los cartagineses aún conservan su espíritu, enaltecidos por su general y la esperanza de ayuda de manos de sus jinetes, que ya tocan sus cuernos de batalla. En el extremo de la línea el combate no pinta favorable para los púnicos. Los mercenarios de élite de Agatocles demuestran su condición frente a las tropas contratadas por Cartago, que comienzan a pensar que la paga no vale el castigo recibido y salen corriendo. Los mercenarios púnicos, situados más hacia el centro, por el contrario, aguantan firmes en su sitio, cubriendo el único flanco no expuesto del Batallón Sagrado. Al final la batalla la decidirá la lucha entre las dos unidades con sus generales a la cabeza.

Agatocles alienta a los suyos y encabeza el ataque hacia el Batallón Sagrado, mientras que Amílcar centra sus esfuerzos en derrotar a los celtas que amenazan su flanco. La pericia en la guerra de Agatocles es de todos bien conocida y hace gala de sus décadas como soldado para golpear al enemigo donde más le duele. Lleva a sus tropas a profundizar mucho en las filas púnicas, que se resienten severamente del ataque del siracusano. Mientras tanto, el ataque de Amílcar también alcanza a los exhaustos celtas, que llevan sosteniendo lo más pesado del combate contra el Batallón Sagrado desde hace tiempo ya.

El movimiento de Agatocles incluso llega a cortar a la avanzadilla de Amílcar, que se ve rodeado por los mercenarios italiotas y en una situación desesperada. Amílcar está rodeado por el enemigo y parecería condenado a sufrir el mismo destino que Deinocrates. Pero el ataque de Agatocles llega tarde pues los celtas ya han sufrido enormemente y, ante la visión de la caballería cartaginesa acercándose, deciden que ya ha sido suficiente por hoy y salen corriendo del campo de batalla. La huida de los celtas pilla desprevenido a Agatocles, que debe abandonar su presa a punto de cobrarla, la cabeza del general cartaginés. En ese momento otras unidades a su alrededor comenzan también a desintegrarse, ante lo cual Agatocles dispone una retirada del resto de unidades cubiertos por sus mercenarios y las tropas victoriosas de Pasifilo.


Amílcar se repone, acorralado como estaba, y finalmente se pone en pie y con una voz bronca exclama:

¡¡Victoria, victoria!! ¡¡Por Tanit y por todos los dioses!! ¡¡Los perros huyen!! ¡¡Degolladlos!!


Resultado final

Al final del día los cartagineses pueden reclamar el terreno y erigir un trofeo en honor de los caídos, pero Agatocles sigue vivo y es aún una amenaza para los planes cartagineses en la isla. A pesar de la persecución de la caballería cartaginesa, la acción de los jinetes siracusanos ralentiza sus acciones y una parte del ejército vive para sobrevivir a la batalla aunque severamente diezmado.

En el campamento siracusano aún se teme por la vida de Arcágato y Heracleides, gravemente heridos en la contienda, cuyo futuro es incierto y deberá ser tratado por los mejores cirujanos de Siracusa, si sobreviven para llegar hasta ellos. Por su parte, al unirse a la contienda, Pasifilo perdió de vista al rehén Deinocrates, que aprovechó el caos reinante para escabullirse y volver a su campamento. Cómo lo logró corresponderá narrarlo a otro cronista.

Y con esto damos por finalizada esta experiencia y esta batalla. Para el que tenga curiosidad, todo se ha resuelto en muy pocas tiradas. La victoria de Cartago en la iniciativa le permitió determinar el orden de los combates, lo que significó que primero se resolvió el combate contra los celtas, que le fue favorable y a la postre desató la huida en cascada de toda la línea siracusana y de ahí la victoria. Ha habido otra tirada muy relevante, la del resultado de los mercenarios al lado del Batallón Sagrado. Ambas han contribuido a la victoria pero Siracusa hubiera necesitado ganar las dos para ganar la batalla.

A efectos de lo cerca que estuvo la desmoralización, el grupo verde y rojo siracusanos y el flanco derecho cartaginés llegaron a su punto de desmoralización. El mando cartaginés perdió 4,5 puntos de los 5 necesarios para desmoralizarse. El mando de Pasifilo perdió 1,5 de los 3 puntos de desmoralización. El único mando que no sufrió daños fue el flanco izquierdo a mando de Atarbas. En general ha sido una batalla muy reñida y realmente podría haber ganado cualquiera de los dos bandos.